miércoles, 14 de junio de 2017

PÁJAROS EN LA CABEZA




“LOS PÁJAROS DE MI CABEZA”


            No soy muy buena inventándome cosas, pero por lo menos he podido sacar algo, aunque me ha costado bastante rebuscar por los rincones más misteriosos de mi cerebro. Así que este es mi único pájaro: es el más bonito, maravilloso y espectacular que tengo en mi cabeza.

            Si fuese un caballo, saldría por la noche a correr libre por el campo, viendo que tras cada paso que doy, las luciérnagas despliegan sus alas y se echan a volar por encima de mi cabeza, iluminando con su cuerpecito la noche y guiando de este modo mi galope.


            Cuando estuviese muy cansado de correr, me pararía a beber en un arroyo, y vería mi reflejo en el agua, pero.... ¡oh, magia! La imagen reflejada sería mitad caballo, mitad Iris. ¡Este sería mi sueño!
Iris Ou González González – 1º C





 Los pájaros de mi cabeza son muchos y de diversos tipos. La gente pensará en águilas, colibríes y otras especies, solo que cada pájaro representa un deseo.

Algunos de mis pájaros son:

El cuervo, negro, que representa el deseo de ser la villana de alguna historia.

El colibrí describe una parte dulce dentro de mí, tras esta capa dura y alborotadora que tengo, desearía ser la princesa de un cuento.

El águila dice de mí lo que no se puede ver, el deseo de volar por encima de las cabezas de la gente.

De todos los pájaros que tengo, mi favorito es el kiwi, el deseo de ser escritora. Escribir novelas y llevar a los lectores a mundos exóticos, raros y fantásticos como el kiwi.

El último pájaro tiene la cara de Araceli y es el deseo de que no me ponga más negativos. Pero eso es un sueño muy lejos de alcanzar.
Ana Domínguez 1ºC






Todo el mundo y yo,tenemos curiosidades y deseos,eso que llamamos los pájaros de mi cabeza.
Si yo pudiera,covertiría todas las cosas materiales en oro.

Otra cosa que no dudaría en hacer,sería tener un botón de mute para poder estar en paz y que algunas personas se callaran de una vez.También tendría un botón de pausa para descansar y relajarme.

Sin duda alguna,tendría un panda como mascota.

Otro pájaro enorme de mi cabeza sería ir al espacio y hacerme amiga de extraterrestres.

También,crearía una máquina del tiempo para revivir buenos momentos y para evitar malas pasadas;y crearía un robot que hiciese todas las tareas del hogar por mí.

Hay otros muchos  y variados pájaros en mi cabeza,pero creo que con estos ya son bastantes.

Claramente,también tengo pájaros que me gustaría que salieran de mi cabeza,pero sin ellos la vida no tendría sentido.
                                                        Paula García  1C

martes, 30 de mayo de 2017

EL NIÑO CON EL PIJAMA A RAYAS

La historia se desarrolla durante los años de la Alemania nazi, en Auschwitz. Muchos libros nos hablan de esta época de holocausto y del horror que se vivió en este tiempo. En esta ocasión será a través de la visión y pensamiento inocente de un niño, Bruno.
Bruno, un niño de nueve años de edad, hijo de un estricto oficial nazi, a quien han ascendido a comandante, abandona su grande y confortable casa en un barrio acomodado de Berlín, para trasladarse a  las afueras de la ciudad de Cracovia, a menos de cincuenta kilómetros de Varsovia, la capital de Polonia, a un lugar aislado llamado “Auschwitz”, a donde han asignado un nuevo trabajo a su padre. Bruno deja atrás a sus mejores amigos y a sus abuelos, para irse a vivir a una casa en medio del campo, donde no tiene a nadie con quien jugar. Su hermana, Gretel, la “tonta de remate”, una adolescente de doce años, le ignora, ocupándose de sus muñecas o  coqueteando con el joven y atractivo teniente Kotler, a quien Bruno odia por engreído y llamarle siempre “jovencito”.
Bruno descubre a través de la ventana de su dormitorio una alta alambrada y más allá multitud de cabañas donde vivían cientos de personas, todas vestidas con un pijama de rayas. Un día decide jugar a explorar y seguir el camino de la alambrada, descubriendo tras mucho andar, un niño de su misma edad al otro lado de dicha alambrada, Shmuel, aunque mucho más delgado y con el pelo rapado, vestido con un pijama y gorra de rayas, con el que entabla una profunda amistad. Así, sin decir nada a nadie, le va a visitar cada día que puede, juega y habla con él, llegando a ser el mejor amigo que ha tenido nunca.
La inocencia de Bruno, acorde a la honestidad con la que ven los niños el mundo, le llevaba a envidiar a Shmuel por creer que donde vivía era un lugar alegre y divertido, donde había muchos niños para jugar, desconociendo que se trataba de un campo de  concentración y exterminio. Pronto averigua que todas aquellas personas eran judíos y que nada era como él creía en un principio, así como su madre, que va dándose cuenta de que aquel lugar no es el adecuado para que vivan sus hijos, por lo que deciden regresar a Berlín, idea que ya no le ilusionó a Bruno. Al comunicárselo a su amigo, este le pide que le ayude a buscar a su padre, desaparecido desde hacía unos días. Esta sería la última aventura de Bruno, que tendrá un final inesperado.
Este fabuloso libro, novela correspondiente al género de drama, escrito por el irlandés John Boyne y publicado en 2006, fue llevada al cine en 2008 por el director Mark Herman.
Animo a leerlo (jóvenes y adultos) y no olvidar aquellos años en los que Adolf Hitler, el Führer (al que Bruno llamaba “el Furias”) fue el responsable del tercer Reich Alemán y del holocausto de los judíos en la Segunda Guerra Mundial. Solo en Auschwitz murieron más de un millón de personas, la mayoría judíos, aunque también gitanos,  prisioneros de guerra, disidentes al régimen, homosexuales, testigos de Jehová…. Shmuel representa a uno de tantos judíos polacos, obligados a dejar su casa para vivir inicialmente en guettos y trasladados después en vagones de ganado a los campos de concentración en condiciones infrahumanas para vivir sus últimos días.
Y, quien haya visto ya la película, merece la pena leer el libro, por lo que dice y cómo lo dice, para desmenuzar los diálogos de los dos niños y empaparte más de la dureza de esta parte de la Historia.

Rodrigo Mateos Alonso. 
3º ESO B

sábado, 27 de mayo de 2017

MICROMACHISMOS

¿SOCIEDAD MICROMACHISTA?

Las alumnas de 2º de ESO del IES Profesor Hernández- Pacheco han realizado un trabajo excelente sobre la permanencia de estereotipos machistas en nuestra sociedad. El trabajo se centra en actitudes cotidianas que esconden un machismo sutil que se va afianzando poco a poco en hábitos sociales hasta transformase en una forma de vida. Sus ejemplos se extienden desde el lenguaje hasta los modelos de Disney, las prácticas de juego, canciones actuales...
Estas alumnas nos invitan a reflexionar sobre la necesidad de una igualdad educacional entre niños y niñas y sobre todo nos alertan sobre la urgencia de terminar con estas prácticas microcmachistas.